Después de mi maravillosa experiencia contando en escuelas americanas, sigo recibiendo sorpresas, allende los mares, como la de este niño que juega a ser Margarita del Mazo:
Hace una peluca improvisada con lana roja y le dice a la profesora: «Mira, soy Margarita del Mazo». ¡Me lo como! Y claro, la profesora no dudó en captar esa instantánea que con tanto cariño la he recibido.
Me cuenta otra de las profesoras que les mandaron a los alumnos escribir una redacción con el título: «Si pudieras ser otra persona por un día, ¿quién serías? ¿Por qué te gustaría ser esa persona?» Y ya aquí me desmayo de la emoción:
¡Ella, por un día, le gustaría convertirse en una mini Margarita del Mazo!